El edificio verde que oxigena al barrio Rosales, en Bogotá

Según Green Roofs, este es uno de los jardines verticales más altos del mundo.

 

Edificio Santalaia

 

Con más de 115.000 plantas a lo largo y ancho de su fachada, el edificio Santalaia, ubicado en la calle 76 con 4.ª, en Bogotá, les da oxígeno a más de 3.000 vecinos del sector.

Tiene un jardín vertical de más de 3.117 metros cuadrados que, según la revista Green Roofs –entidad americana sin ánimo de lucro que promueve la arquitectura de techos y paredes verdes–, lo convierte en uno de los más grandes del mundo.

La idea de levantar el edificio fue desarrollada por Exacta Proyecto Total, con el apoyo de Groncol y el aporte tecnológico de la organización Paisajismo Urbano.

Este innovador concepto de arquitectura verde limpia las emisiones de carbono que producen 745 carros.

El proyecto se inició para devolverle a la ciudad el verde que se había perdido y se desarrolló bajo la dirección del arquitecto Luis Guillermo Vallejo, que hizo equipo con el diseñador Carlos Lleras. “El reto no fue fácil; fue un trabajo en conjunto, donde se le puso el cuerpo y el corazón para construir algo que tuviera un sentido y un propósito para la ciudad”, aseguró el arquitecto.

Al final, cuando el proyecto terminó, él y sus socios no pudieron ocultar la emoción de estar parados frente a lo que parecía un parque natural inclinado, que se mezclaba con el cielo, para crear una vista que vale la pena guardar para siempre en la memoria.

Edificio Santalaia

El edificio Santalaia tiene 3.117 metros y más de 115.000 plantas, en su jardin vertical.

Foto:

Alejandro Pabón

Santalaia está ubicado en la parte oriente de la carrera 7.ª, así que a tres cuadras arriba es todavía difícil de observar. Hay que subir cuatro cuadras o más para percibir su verdor espectacular. “Es una lástima que la mayoría de bogotanos no estén enterados de la existencia de este edificio tan majestuoso”, se lamentó Vallejo.

El constructor también expresó que debido a su poca información y a su ubicación, que no es central, las personas se están perdiendo la oportunidad de admirar un paisaje urbano diferente, que contribuye con el medioambiente y que puede ser aplicado en los hogares colombianos.

Para los residentes del barrio Rosales esta edificación es sinónimo de orgullo y no pueden ocultar su admiración. “Siempre que paso por ahí para llevar el perro al parque, es inevitable no mirarlo, es asombroso que se estén haciendo cosas como estas en Bogotá, y más si ayudan a reducir la contaminación del aire y contribuyen al planeta”, señaló Valentina Pedreros, estudiante de Derecho y residente del sector.

Para Miguel Ángel Cubillos, vigilante del edificio, este es un ambiente tranquilo, similar a la sensación de caminar por el campo, además de que se respira un aire más puro.

Según el Instituto de Estudios Urbanos, la localidad de Chapinero tiene un alto flujo vehicular en corredores como la avenida Circunvalar, la Caracas, las carreras 7.ª, 13 y 15, o también en la calle 72, lo que genera alta contaminación del aire, debido a gases tóxicos, como el monóxido de carbono y el óxido de nitrógeno.

Con respecto a su nombre, ‘Santalaia’, está inspirado en Santa Eulaia, la patrona de los municipios de Barcelona (España).

Cuenta la leyenda que en la época romana, Eulaia fue una niña educada en el cristianismo y con tan solo 13 años ella decidió ir a reclamarle al perfecto romano de Hispania, Publio Daciano, los abusos que estaba sufriendo su comunidad, ya que en esa época había una persecución a los cristianos.

Tuvo mala suerte, pues Eulaia fue condenada por Daciano a trece martirios, las torturas fueron desde desgarrarle la piel con ganchos hasta su propia crucifixión.
Más adelante, fue canonizada en el año 663, como Santa Eulaia, que en catalán sería Laia.

Esta edificación tiene 42 estaciones de riego que se alimentan de aguas lluvias y aguas recicladas. Así mismo, cuenta con un sistema computarizado, lo que significa que en días de mucha lluvia avisa que no es necesario regar sus plantas.

El único problema para algunos residentes es la presencia de insectos, pues a pesar de que rocían las plantas con insecticidas, se deben mantener las ventanas cerradas, para evitarlos. Estos apartamentos tienen el mismo costo que los demás del sector.

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