Los cinco viejos hospitales de Bogotá que aún siguen en pie

Construidos en el siglo XX, sirvieron para descongestionar al San Juan de Dios.

 

El jueves se aprobó en el Concejo de Bogotá la reforma del modelo de salud pública del Distrito, entre otras razones por la congestión que se vive en los hospitales de la capital.

Como la situación al parecer ha sido una constante, como el déficit de centros médicos en Bogotá, a finales del siglo XIX e inicios del XX, médicos y filántropos de esa época donaron dinero, predios y conocimiento para edificar hospitales que descongestionaran al otrora único centro médico de la ciudad: el San Juan de Dios, que también se encargaría de especialidades de las ciencias de la salud como la pediatría, o del tratamiento de enfermedades como la tuberculosis o las de transmisión sexual.

EL TIEMPO ZONA recorrió algunos de estos antiguos hospitales que aún siguen en pie e, incluso, en funcionamiento.

San José, al estilo italiano

En lo que hoy es la plaza España, en un lote que donó el general Juan Valderrama, con recursos de filántropos y de 10 médicos que integraban a la también naciente Sociedad de Cirugía de Bogotá, se edificó el que sería el segundo hospital de la ciudad: el San José. Su diseño estuvo a cargo del arquitecto italiano Pietro Cantinni, quien se basó en el diseño del Policlínico Universitario de Roma. “El San Juan de Dios era un hospital muy congestionado, como ocurre hoy en día en cualquiera de las urgencias de los hospitales de Bogotá. Entonces, los médicos de la Sociedad de Cirugía dijeron que construirían un hospital para atender a sus enfermos”, dijo el doctor Luis Alberto Blanco, el actual director del hospital. El San José, que abrió sus puertas en 1925, también se fundó para enseñar medicina en Colombia y para atender los brotes de tuberculosis que estaban afectando a la población. “El hospital se ubicó en sentido oriente-occidente para que el sol le entrara en la mañana y en la tarde, y para que tuviera una buena ventilación, porque en esa época no había antibióticos y esa era la única manera de tratar la tuberculosis”, dijo el doctor Blanco.

Esta institución fue clave en la atención de heridos en el Bogotazo, el 9 de abril de 1948; la toma del Palacio de Justicia y en la atención de los sobrevivientes de la avalancha de Armero. En la actualidad cuenta con certificación ISO, tiene un museo de la historia de la medicina reconocido por el Ministerio de Cultura y su edificación es monumento nacional.

La Samaritana

A inicios de la década de los años 30, las enfermedades de transmisión sexual estaban afectando seriamente a la población, por lo que el doctor Liborio Cuéllar impulsó la creación del hospital. En 1937 se termina la primera edificación del hospital y en 1945 se amplían a cinco pisos los edificios. Una década después se convierte en hospital universitario. En 1995 entra en crisis y para superarla se convierte en empresa social del Estado. Ahora, La Samaritana cuenta con certificación ISO.

En La Samaritana trataban enfermedades venéreas. Foto: Archivo EL TIEMPO

San Juan de Dios, el primero

El San Juan de Dios es el hospital más antiguo de Bogotá, incluso atendió heridos de las batallas de Independencia. Sus orígenes se remontan a 1635, y según una investigación de la historiadora Estela Restrepo, hacia 1756 tenía 130 camas. Además de prestar servicios hospitalarios, fue el centro de formación para los estudiantes de medicina. A mediados del siglo XIX pasó a manos del Estado. En sus instalaciones se identificó la hidrocefalia de presión normal y en 1966 se creó la válvula para su tratamiento. Además, allí fue donde Manuel Elkin Patarroyo desarrolló la primera vacuna contra la malaria.

El San Juan de Dios fue el primer hospital de Bogotá, data desde la Colonia. Foto: Archivo EL TIEMPO

En 1999 entró en crisis económica, al punto de que los trabajadores no recibían sus salarios, en 2001 los médicos dejaron de atender. Ante su inminente liquidación, se instauró una acción popular con la que se suspendió este proceso. Esto también permitió que en 2015 el Distrito lograra negociar el hospital con la Gobernación de Cundinamarca por 157.000 millones de pesos. No obstante, en diciembre de ese año no se pudo concretar la venta porque sobre el predio pesan algunos embargos.

La Misericordia, el primer pediátrico

Con el fin de atender a los niños de escasos recursos que pululaban por las calles de Bogotá, en 1906 se pone en funcionamiento el hospital La Misericordia. En esa época, la población infantil tenía tasas de mortalidad muy elevadas y en el país no había centros hospitalarios que atendieran a los pequeños. “El doctor José Ignacio Barberi, su fundador, viajó a Londres para aprender más sobre las enfermedades de los niños, conocimiento que implementó en Colombia”, explicaron en el centro hospitalario. Posteriormente, el hospital sirvió como centro de formación de enfermeras, se erigieron la sala de rayos X y los laboratorios clínicos. Finalizando el siglo XX, el centro médico amplió su planta física.

La Misericordia se creó para atender a niños de escasos recursos, en una época de altas tasas de mortalidad infantil. Foto: Alberto Urrego / EL TIEMPO

En la actualidad es el hospital pediátrico más grande del país y fue el primero en tener una unidad de cuidados intensivos infantiles, como también el primero en implementar el servicio de cirugías plásticas para quemados. Asimismo, el precursor de la Sociedad Colombiana de Pediatría.

Materno Infantil, de pabellón a hospital

El hospital Materno Infantil se erigió en lo que era el pabellón de maternidad del hospital San Juan de Dios. Foto: Archivo particular

Fue el pabellón materno del hospital San Juan de Dios, y para 1926 apenas contaba con 25 camas. Antes de cumplirse una década de su apertura, el pabellón requería ampliarse, pero no se contaba con los recursos, por lo que se decidió crear un instituto independiente que atendiera a la primera infancia. En 1965 se creó el Instituto Materno Infantil Concepción Villaveces Acosta, que atendió el 30 por ciento de los partos de la ciudad. Al llegar la crisis al San Juan de Dios, el Materno Infantil seguía funcionando. En el 2003 se ordenaron las cuentas del hospital, que presentó un déficit de 3.000 millones de pesos, lo que obligó al cierre. Por los problemas económicos, los trabajadores del Materno Infantil dejaron de recibir sus sueldos hacia el 2005, y luego fueron despedidos formalmente.

 

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