Nueva señalización turística en el sendero de Las Delicias

Quebrada de Chapinero estrenó mobiliario que guía a los caminantes. Proyecto de turismo.

El sendero de Las Delicias, ubicado en los cerros orientales de Chapinero, cambió de cara. Miembros de la organización Naturaleza y Patrimonio y el Instituto Distrital de Turismo (IDT) instalaron nueva señalización turística para los caminantes de la quebrada.

Son más de 20 piezas que fueron hechas en acrílico y madera e hicieron parte de un proyecto de 390 millones de pesos.

Según explicó Carolina Cruz, vocera de Naturaleza y Patrimonio, con ese presupuesto se trabajó durante este año “en un estudio de mercado de Turismo de Naturaleza en Bogotá y en el diseño de estrategias de comunicación para posicionar la marca de turismo, identificando 34 lugares naturales de la ciudad, entre otras acciones”, explicó.
Además, se realizó un observatorio de aves en el humedal Santa María del Lago y se capacitó a los vecinos de estas joyas ambientales, para ser agentes de turismo.

En cuanto a la señalización de Las Delicias, también se instaló mobiliario urbano –señales dentro de la ciudad–, como el que ahora se aprecia en la calle 61 con 7.ª y que les indica a los citadinos hacia dónde queda la quebrada.
Historia de recuperación Benedicto Galindo, líder del barrio Bosque Calderón Tejada, recordó que luego de presentar varios proyectos ante las entidades distritales se decidió iniciar el proceso de recuperación de Las Delicias.

“Arrancó el 16 de junio de 2010, se adecuó el suelo, se retiró la basura con ayuda de la comunidad y se plantaron cerca de 8.200 árboles, de 52 especies nativas”, señaló. Este proceso duró dos años.

El ecólogo Juan Caicedo señala que un aspecto importante de Las Delicias, “desde lo alto de la montaña hasta que llega a la Circunvalar, es su diseño de hábitat, que permite la biodiversidad. No se trata de pensar solo en que la quebrada debe tener mucha vegetación y árboles, sino de ver cómo permitirá mejorar la biodiversidad del lugar”, sostuvo.

Explicó que las quebradas son fuentes de vida, tanto de flora como de fauna, pues “muchos animales buscan un lugar que les dé agua, sitios para anidación y alimento”.

Para Andrés Plazas, de Amigos de la Montaña, las quebradas, “junto con sus rondas, son espacio público y lugares de encuentro de los ciudadanos que defienden la vida”, dijo.

Además, señaló que es un proceso recíproco, pues “cuidar la vegetación permite que haya agua en las quebradas, y el agua permite vegetación y crecimiento de fauna y flora. En ese proceso nos encontramos con los ciudadanos que defendemos lo público. Así es como se construye comunidad”, concluyó.

 

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