‘Se decidió vender a través de una licitación transparente': Austria

Embajadora de ese país explica por qué se avaló venta de la casa que era usada como su residencia.

 

La Embajada de Austria en Colombia, propietaria de una casa que ha generado polémica en el barrio Chicó, reafirma que, ceñida a la ley, espera vender el predio lo más pronto posible.

Marianne Feldmann, embajadora austríaca, habló con EL TIEMPO sobre la vivienda que fue usada como residencia de quien ocupara ese puesto diplomático –no como sede de embajada–, y que una vez se conoció la intención de venderla, en julio del 2016 (junto al terreno que la circunda), ha tenido férrea oposición de la asociación vecinal Corpochicó.

Los residentes adscritos a dicha comunidad trataron de frenar la venta con una solicitud al Distrito para que declarara como patrimonio el edificio en cuestión, pero el pasado noviembre el Consejo Distrital de Patrimonio determinó, por unanimidad, que no procedía la declaratoria. Ante la decisión, existe un último recurso que podrían usar los vecinos para que se dé una segunda revisión, pero Feldmann confía en que la casa se podrá vender sin problemas.

¿Por qué deciden que lo mejor es vender la casa?

Yo viví en la casa durante casi cinco años, entre 1999 y el 2004 (primer periodo como embajadora) y al volver para reabrir la embajada en Colombia, en marzo de este año (se cerró en el 2012), fui la que menos me podía convencer de que el edificio estaba amenazando ruina.

Visité la edificación con expertos para analizar si podíamos arreglarla, lo cual ha sido mi intención. En el primer piso no parecía tan dañada, pero en el segundo piso sí vimos grietas grandes, hasta en las duchas, lo que nos convenció de que no había cómo recuperarla. Está en amenaza de ruina y puede ser peligroso para quien entre.

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¿Y por qué no tratar de restaurarla?

Económicamente es inviable el arreglo, y no va a poder tener los estándares antisísmicos de Colombia ni de Europa. La única alternativa sería sacar (tumbar) la casa completamente y reconstruirla como copia; esto es muy discutido por los arquitectos, porque la pregunta sería si seguiría siendo una obra de Bruno Violi (arquitecto).

Por eso, la decisión de nuestra Cancillería fue vender el terreno, a través de una licitación transparente.

Además, en la residencia del Embajador acostumbramos hacer eventos con 100 o 150 personas, entonces imagínese que haya un temblor y se afecten personas, nosotros seríamos los responsables.

Algunos opositores dicen que ustedes quieren especular con el terreno…

La venta que hacemos no es una especulación, porque los Estados –en este caso Austria – no especulan, sino que lo que requerimos es una casa en la que yo como embajadora pueda recibir a los invitados. Por ahora estamos perjudicados, pues estoy en un apartamento en el que, a lo sumo, puedo invitar 40 personas, no 100 o 150.

¿Y han socializado este tema con la gente de Corpochicó?

En nuestro empeño de ser transparentes ya hicimos una visita a la casa con representantes de Corpochicó, y un arquitecto de confianza de ellos también concluyó que por la forma de las grietas se ve que es grave el deterioro.

Entonces, ¿por qué insistirán en el tema?

Entiendo que no se quiera perder la vista que tienen (por la venta del predio y posible construcción de un edificio), pero hay que decir que cuando uno compra un apartamento, con un terreno construible al lado, como en este caso la vivienda, tiene que contar con que se podrá construir allí. No tendría sentido sostener esta casa, con las condiciones que tiene hoy, solo por un capricho.

Usted, además, ha reiterado que allí nunca funcionó la embajada…

Los vecinos han confundido una cosa con la otra, y están mal informados al respecto. Hay una gran diferencia, jurídicamente, entre lo que es la casa de una embajada y la residencia del embajador. En la casa de la embajada se emiten visas, pasaportes, etc., y por eso hay una protección especial –del Estado anfitrión– para su funcionamiento.

En cambio, la casa del embajador es como la casa de un particular, que sí puede tener una seguridad, pero de otro tipo. Hoy, la casa de la embajada funciona en la carrera 9.ª con calle 73. La casa de la que se ha hablado nunca fue sede de la Embajada austriaca.

¿Qué esperan en adelante?

Quisiera poder desarrollar una agenda positiva y no tener que estar a la defensiva con esta situación.

Lo más importante para nosotros es que la embajada está de nuevo en Colombia y queremos estar muy activos en el apoyo al proceso de paz, para hacer negocios entre los dos países, así como colaborar en ciencia y cultura.

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