Un ejemplo de iniciativa y cooperación en Bogotá:¡La Vieja rejuvenecida!

La historia de recuperación de la quebrada La Vieja en Colombia es una experiencia inspiradora a ser imitada. Una iniciativa que surgió de la preocupación y tenacidad de una joven y que hoy el gobierno desea replicar en todo Bogotá. Una historia de años de obstáculos, compromiso, perseverancia y cooperación que finalmente dio sus frutos. Esta historia revela que, con tesón y convicción, todos podemos cambiar actitudes y generar un movimiento que mejore el agua que nos rodea. Y una historia que demuestra que la gestión integrada no es teoría sino más bien un camino que eficazmente nos conduce hacia resultados perdurables.

 

Les invitamos a conocer desde adentro como rejuveneció “La Vieja” y se convirtió en modelo para la ciudad de Bogotá.

La iniciativa ciudadana

Al regresar de un largo viaje, Josefina Castro, de 27 años, encontró en la quebrada un paisaje muy distinto del que había conocido diez años antes. La quebrada se había transformado en un basurero. Bajaban aguas negras desde lo alto. El sitio estaba cercado por alambres de púas y vivían indigentes entre el pasto. Los vecinos estaban atemorizados y no se atrevían a caminar por la zona. Al igual que el resto de los vecinos del barrio Las Acacias, Josefina cerraba las cortinas para evitar la imagen dolorosa de una quebrada gris y pestilente. “Hasta que un día -afirma Josefina- dije ¡no!, no voy a bajar más las cortinas. Más bien las abro y limpiamos la quebrada”.

Corría el año 1984 cuando Josefina convocó a los vecinos de su edificio para poner “manos a la obra”. Se pusieron guantes y botas y empezaron a trabajar en la limpieza de la quebrada, reuniendo a cada vez más vecinos en torno a la propuesta. Pero un buen día Josefina terminó en el hospital a causa de un virus transmitido por aguas contaminadas. Fue entonces cuando decidieron buscar el apoyo del gobierno bogotano.

Hacia 1990 persistía el problema de las aguas residuales que los edificios circundantes volcaban a la quebrada. Los vecinos acudieron a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, de la que tuvieron respuesta inmediata. En un proceso largo pero efectivo, la empresa fue cerrando las conexiones inadecuadas y el agua de la quebrada volvió a ser limpia. No obstante, los vecinos quisieron ir por más; aspiraban a una gestión integrada de la quebrada, de modo a poder asegurar la sostenibilidad de su recuperación y su mantenimiento en el largo plazo.

 

Buscando la alianza estatal

Golpearon las puertas de la Alcaldía de Bogotá varias veces pero ningún alcalde les ponía atención. Lejos de desistir, los vecinos hicieron colectas y contrataron jardineros para que una vez al mes arreglaran la ronda de la quebrada, y en 1991 decidieron organizarse de manera formal y constituir legalmente la Asociación Vecindario Amigos de la Quebrada La Vieja- AQUAVIEJA, organización sin fines de lucro ahora capaz de captar y administrar fondos para la recuperación de la quebrada.

Finalmente, en 1998, el entonces alcalde, Enrique Peñalosa, les brindó su apoyo desde el primer momento. Ya como asociación muy bien organizada y eficientemente administrada, los vecinos, a través de AQUAVIEJA, presentaron un proyecto a la alcaldía, la misma que incorporó la propuesta vecinal como parte estratégica de su programa para recuperar el espacio público.

De esta manera, el proyecto creció. AQUAVIEJA fortaleció el vínculo con la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá  y empezó a recibir el aporte de diversas instituciones. El Jardín Botánico les cedió árboles, el Instituto de Desarrollo Urbano caminos y andenes, y el Instituto Distrital de Recreación y Deporte les entregó juegos para niños. De la iluminación se ocuparon los vecinos, con sus propios aportes.

Un año y medio después la quebrada estaba recuperada.“Sin duda uno de los aspectos claves del proyecto de recuperación de La Vieja fue la participación de la comunidad y la alianza entre ésta y las entidades oficiales”, afirma Josefina hoy.

¿Y por qué no ir por más? De La Vieja a Bogotá toda

Ximena Zambrano, Directora de AQUAVIEJA, cuenta: “...ya teníamos la parte institucional apoyando el proyecto, pero siempre liderado por  la comunidad. Entonces estamos hablando de tres aspectos bien importantes en el proyecto: 1. fue una iniciativa ciudadana, 2. la comunidad participó y estuvo pendiente del proceso de recuperación, y 3. se logró la auto-sostenibilidad, algo que estamos viviendo ahora, porque AQUAVIEJA sigue manteniendo la buena gestión de la quebrada”.

Corría el año 2009, y un miembro de la Junta Directiva de AQUAVIEJA, Mauricio Rico, viendo el éxito del proyecto, pensó que si se aseguraba el cumplimiento de los tres ingredientes mencionados antes por Ximena, éste podía  replicarse en todas las quebradas de la localidad de Chapinero, que son once. Y así, decidió presentar esta idea como proyecto para que fuera incluido en el plan de desarrollo de Chapinero. Lo presentaron en los Encuentros Ciudadanos y fue el segundo proyecto más votado, quedando incorporado en el plan de desarrollo de la localidad.

Así, cuatro años después, dos quebradas más han sido recuperadas siguiendo el modelo de La Vieja (Las Delicias y Morasí), otras dos están en proceso de recuperación (El Chulo y Rosales) y se está en camino de recuperar las once.

Pero la historia no termina aquí. Cuenta Ximena, “Este proyecto gustó tanto al siguiente alcalde que lo tomó como modelo para recuperar las quebradas de todo Bogotá. Al día de hoy hay cuatro localidades comprometidas (Chapinero, Teusaquillo, Barrios Unidos y Usaquén)…Hoy está todo Bogotá trabajando en la recuperación de sus quebradas“.

La joven que cambió a “La Vieja”

“Una iniciativa que empezó pequeñita se ha convertido en todo un movimiento social espectacular”, reconoce Josefina.

Josefina estaba en sus veintes cuando tomó las riendas de la iniciativa, y hoy, casi 30 años después, trabaja en la Embajada de Colombia en Lima. Cuando fue entrevistada mencionó, “muchas veces, cuando la gente trabaja en el Estado piensa que le tienen que rogar ..¡no! ¡son los recursos de todos! Hay que buscar más proyectos interesantes para que los recursos se inviertan también en iniciativas de la gente, que no sea sólo el Estado planeando desde arriba sino que nosotros, los ciudadanos, expresemos lo que nosotros consideramos que vale la pena para nuestra ciudad“.

Y agrega, “Y cuando uno es joven es cuando más energía tiene para esto… todos los trabajos que podamos hacer por la comunidad en que vivimos valen la pena. Y vale la pena emprenderlos a cualquier edad, pero los jóvenes tienen el ánimo, la energía, las ideas nuevas, ¡todo fresquito!.. la juventud tiene la palabra y el poder para convertir las palabras en una realidad”.

Para concluir, Josefina dirige su mensaje directamente: “Yo invito a los jóvenes… ¡anímense! que ustedes son el futuro y son el HOY, porque lo que ustedes hagan hoy lo van a recibir los que vienen después. Lo único que uno tiene que tener es ganas; con ganas uno llega lejos“.

 

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