‘Zoom’ a edificios emblemáticos de la capital

El libro de gran formato ‘Joyas arquitectónicas de Bogotá’ es un acercamiento a estas obras.

De detalles particulares, que como anota el profesor y arquitecto Carlos Niño, muchas veces pasamos por alto cuando visitamos alguna edificación simbólica, están ‘tejidas’ las páginas de Joyas arquitectónicas de Bogotá.

Se trata de un hermoso libro de gran formato, de LetrArte Editores, que llega a las librerías este fin de año y que reúne un primer grupo de 25 construcciones históricas de la capital, congeladas en la lente del fotógrafo Antonio Castañeda Buraglia (Bogotá de frente, Cartagena de frente). Él “nos descubre aspectos que en el sitio sobrepasamos con distracción, o que vemos pero no miramos”, anota Niño.

De esta manera, el lector comenzará un viaje visual por los detalles y espacios del Museo Santa Clara, el Arqueológico, la Catedral Primada de Colombia, el Teatro Colón, el santuario de Nuestra Señora del Carmen, el Palacio Echeverri, la Biblioteca Nacional o la planta de tratamiento de agua Vitelma, entre otros.

Castañeda cuenta que la génesis de este nuevo libro se dio cuando realizó Bogotá de frente, que sólo hacía énfasis en las fachadas planas de las edificaciones. Cuando terminó la sesión fotográfica para ese libro, de la planta de Vitelma, les pidió a los vigilantes si le permitían conocer el edificio en su interior.

El toque ‘art decó’ de la Biblioteca Nacional de Colombia.

“Entro y encuentro semejante catedral espectacular. No me podía caber en la cabeza que en algún momento de nuestra historia a alguien se le hubiera ocurrido hacer una planta de tratamiento de agua en una edificación de esas características. Inmediatamente pensé en la similitud con lo sagrado, como una iglesia”, anota Castañeda.

Fue así como el fotógrafo comenzó a trabajar la idea de este libro con Carlos Niño, pensando en el interior esplendoroso de muchas edificaciones y sus detalles. Así llegaron a una lista inicial de 187 lugares “a cual más de importantes y bellos, pero hubo que decantarla a un número más razonable para hacer tentativamente un primer libro”, dice el fotógrafo.

“He querido proponer una mirada no documental sino más sensorial. Es decir, las características que hacen que el lector pueda disfrutar la arquitectura, no solamente conocerla”, comenta Castañeda.

En ese sentido, su propuesta visual rinde tributo a todas esas manos anónimas “que son las que contribuyen a que la idea de un arquitecto o un constructor se vuelva realidad y adquiera características de belleza”.

Se trata, por ejemplo, del encargado de la carpintería del auditorio de la Luis Ángel Arango, de las tallas o la yesería de las iglesias, de los palacios Echeverri o de San Carlos.

Eso que Castañeda llama “la piel” de los edificios. “El lenguaje fotográfico te permite, por medio de la óptica, acercarte a detalles que a escala humana, cuando llegas a un recinto con un cielorraso de muchos metros, no puedes percibir. Yo te acerco los detalles como si te pudiera subir en un andamio”, dice el autor.

“La nobleza de los espacios arquitectónicos emana de su capacidad de cumplir las funciones para las que fueron creados y de despertar profundos sentimientos de admiración y goce en quienes los viven”, concluye en el colofón del libro Antonio Castañeda.

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